#ConMisHijosNoTeMetas: La Verdad no discrimina

Aquel que defienda la Verdad sufrirá la persecución. La Iglesia Católica, apostólica y romana la ha sufrido desde sus inicios, con nuestro Señor y los primeros cristianos. Parafraseando a san Juan de la Cruz, si Jesús subió al cielo llagado y despreciado, ¿vamos a ir nosotros peinados y arreglados?

También nos dice nuestro Señor en el Evangelio de San Mateo: "Bienaventurados serán ustedes cuando los persigan por causa mía." En otro pasaje, dice Jesús: "Yo soy el camino la verdad y la vida".

¿A qué conclusiones nos lleva todo esto? A entender que todo el que siga a Cristo y defienda la Verdad será perseguido, calumniado, despreciado... en fin, seguirá la vía de crucifixión de nuestro Señor.

Sin embargo, la humanidad es capaz, por el misterio de la libertad humanidad, de cambiar el curso de la historia para acercarse o alejarse de Dios. 

Es por esto que nosotros como católicos, extendiéndome a las personas de buena voluntad en vías a su conversión, no podemos desestimar nuestras fuerzas ni considerarnos como meros espectadores pasivos frente a nuestra responsabilidad como bautizados para con toda la sociedad. El católico que se sienta cómodo en su casa sabiendo que se ofende públicamente a Dios expresa tibieza y no hace honor a su nombre. El que defiende con convicción y espíritu de combate la Verdad, ese hace lo que le corresponde. El católico que anhela la santidad, sólo hace lo que le corresponde. 

Todas estas reflexiones van en el marco de la decisión judicial emitida en la tarde del 25 de octubre en la audiencia contra los dirigentes del grupo Vida y Familia y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (los obispos de la máxima autoridad de la Iglesia en el Ecuador) en la cual los jueces determinaron que la marcha del 14 de octubre y la promoción de la misma NO VULNERA DERECHOS de colectivos GLBTI que fueron los que iniciaron las acciones legales. 

A continuación un recuento cronológico de los hechos a nuestros lectores, no olviden que los enlaces son la fuente y verificación de toda la información que aquí proponemos:

La marcha

El 14 de Octubre se realizó una marcha organizada por el movimiento de la sociedad civil Vida y Familia que recibió el apoyo de organizaciones pro-vida, la Iglesia Católica, representada en la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, parroquias, sacerdotes, colegios católicos, además de iglesias evangélicas y otros grupos religiosos.

La marcha consiguió el apoyo de un millón y medio de ecuatorianos a nivel nacional, de todas las clases sociales, edad, sexo y de más de 20 ciudades del país. Un auténtico león dormido se levantó ese día para defender el derecho de los padres a educar a sus hijos en valores humanos y cristianos, poniendo así una barrera al Proyecto de Ley de Erradicación de Violencia de Género y Violencia contra la Mujer, que busca implementar un "enfoque de género", o ideología de género, en todos los ámbitos públicos y privados, pero de forma especial en las escuelas, a fin de "modificar patrones socioculturales respecto al género" (art. 2). También se opuso a los acuerdos ministeriales del Ministerio de Educación que promueven este mismo enfoque en la consejería estudiantil, a la reforma al Código Orgánico de la Salud en los artículos que mencionan la maternidad subrogada y la entrega libre de anticonceptivos a menores sin consentimiento de sus padres.

En los días previos y posteriores a la marcha, hubo una fuerte campaña política y mediática (asambleístas, defensoría del pueblo, medios de comunicación, personas influyentes, ONGs , etc.) intentando deslegitimar falazmente las pretensiones de la marcha, vinculándola con incitaciones al odio y discriminación de grupos GLBTI.

La primera audiencia

En el marco de estas acusaciones, el 12 de octubre, tres activistas GLBTI presentaron petición de medidas cautelares ante la justicia, con el fin de no permitir la realización de la marcha y evitar la presencia de los organizadores de la misma, así como de los obispos.

Las medidas cautelares, que son una acción constitucional, no penal, fue sorteada para el día jueves 19 de octubre ante el Tribunal de Garantías Penales en el Complejo Judicial del Sur en la ciudad de Quito. La demanda (puede verla aquí) busca las medidas cautelares ante la supuesta discriminación y actos de violencia que promocionaría la marcha. Los obispos del Ecuador se solidarizaron con los demandados por la acción legal injustificada.


Las medidas cautelares fueron negadas. Los grupos fruncieron el seño, pues querían responsabilizar a los obispos y organizadores de supuestas amenazas, tomando un papel de víctimas que, opino en lo personal, es una estrategia que no solo manipula sino que no representa el sentir de toda la comunidad GLBTI. El autor del blog constató la provocación de estos grupos ante los medios en contra de quienes respaldábamos a los obispos, con actitudes que querían llamar la atención y con banderas, consignas y disfraces no a la altura del proceso que se llevaba a cabo.


Los abogados y allegados de los acusados (Obispos y la red Vida y Familias) debieron salir del complejo con resguardo policial frente a las amenazas, gritos y posibles agresiones. Sin embargo, hubo tiempo para realizar algunas declaraciones de ambos bandos, las cuales se recogen aquí: declaraciones de los grupos que piden las medidas y las declaraciones de una vocera de Vida y Familia

Los "tolerantes" impávidos veían caer sus (jurídicamente) absurdas pretensiones. Por lo tanto, expresaron su amor inclusivo insultando a sus contrarios. Se constató la máscara de respeto de opiniones ajenas cuando los jueces se pronunciaron en contra.

La segunda audiencia

No se sabe si por presión mediática o por una auténtica búsqueda de justicia, los jueces suspendieron las medidas cautelares, pero llamaron a una audiencia, la del 25 de octubre, para interponer una acción de protección. Esta acción constitucional se interpone cuando hay un derecho constitucional que está siendo afectado. Se dio tiempo suficiente a las partes para recopilar pruebas y presentarse el día miércoles. ¡Una esperanza para el "progreso"!

La campaña se volvió agresiva, se presentaron muchas ONGs y entidades como la Defensoría del pueblo, con la bandera en alto que entre bombos y platillos llevando un amicus curiae, que es una opinión jurídica sobre un tema para ayudar a enfocar la decisión judicial.


Ante la indiferencia de los medios, el día de ayer a esto de las 8 de la mañana se dio inicio a la audiencia. En los primeros minutos fueron desestimados 3 de los 4 amicus curiae. Quedaron impávidos.


El cruce sistemático de argumentos concluyó horas después cuando, posterior a un receso, se dictó la decisión: no se acepta la acción de protección. La respuesta de los medios fue inmediata: El ComercioEl TelégrafoEl UniversoEcuavisa, etc.

La marcha #ConMisHijosNoTeMetas no vulneró derechos fundamentales de colectivos ni incitó discursos de odio o discriminación.

¿Las reacciones? De parte de los demandados, tranquilidad. Es verdad que se convocó a simpatizantes de la marcha a la audiencia, del mismo modo que los grupos GLBTI, sin embargo, no hubo provocaciones como se intentó inculpar. Los abogados mencionaron que se trata de "una victoria de la familia en favor de los niños" y que los principios cristianos les invita a perdonar a quienes los acusaron, aunque no se descartan acciones legales.

Por parte de los grupos, inconformidad, caras largas, con la pretensión de apelar ante un error en la justicia, responsabilizando al Estado por los menoscabos a sus derechos. Aquí se comparte un video donde se los entrevista a la salida de la audiencia. Ciertamente han sido los únicos en la región que emprenden una acción judicial de este tipo, ahora saben por qué. 

¿Qué efectos tiene esta decisión? Que el hablar de padre y madre como familia natural, que el hablar de matrimonio de hombre y mujer y el oponerse a las leyes de ideología de género no es un acto de odio o discriminación, ni tampoco atenta contra los derechos de ninguna persona o colectivo. 

Ciertamente, ni los organizadores ni la Conferencia Episcopal, así como el autor de este blog, aceptamos los auténticos actos de homofobia y discriminación y nunca promoveríamos amenazas a esta minoría, no por la procedencia de sus ideas ni su orientación sexual, sino porque todos somos seres humanos en goce de derechos y amados por Dios. También los no nacidos, dicho sea de paso. Sin embargo, el hecho de promover y asistir a la marcha no nos hace responsables de actuaciones de particulares, del mismo modo que la ignorancia y clerofobia de algunos activistas GLBTI no son el sentir de todas las personas gays y lesbianas en el Ecuador.


¿Es una victoria? Ciertamente, pero es apenas una batalla apenas la punta del iceberg de la cruzada por la familia, la sociedad y los valores cristianos. Paralelamente a esta audiencia, pues por pura casualidad, a la misma hora y del mismo modo que el jueves 19 de la primera audiencia, se realizó en la Asamblea un foro sobre la Ley de Violencia de Género y Violencia Contra la Mujer, donde a pesar de la movilización, el "enfoque de género" figura entre los primeros ejes de la ley.





No hemos de bajar la guardia. No hemos de bajar los brazos como Moisés frente a Amalec. No hay que olvidar nuestro objetivo: desterrar la ideología de género de las leyes y de los valores en el Ecuador. Esto no es discriminación, esto no es un acto de odio, no es una persecución a grupos GLBTI ni es una pretensión medieval: es el sentido común, es la naturaleza del hombre, es la razón avalada por la ciencia frente a una ola de irracionalidad, tan moderna y actual como la novedad de Sodoma y Gomorra. 

Nosotros como católicos no vamos a odiar a quien no piense como nosotros, pero no podemos quedarnos callados ante la persecución de nuestros valores y el deseo de instaurar el pecado que ofende a Dios que nos ama tanto como algo normal. El bien es objetivo, la Verdad es una. Si el buen Dios nos indica cual es el camino, es porque sabe lo que necesitamos y nos conviene.

El hombre que se levanta contra su creador indicando un camino distinto no es hombre sino su perdición.

Católico, ¿cuál es tu labor en esta disputa?, ¿cuál será el frente desde donde defenderás la verdad? ¿o huirás cobardemente dejando a tu madre la Iglesia sola ante sus adversarios? No y no, es hora de poner la mano en el arado y tomarnos en serio nuestra fe y la defensa de la misma. Si la fe no se defiende no se vive, si la fe no se forma se deforma o se diluye.


Es una invitación a conocer y ahondar en los misterios sublimes de la fe que hoy en día duelen tanto al mundo y a las modas pero que son el preludio de la felicidad del cielo y de la santidad.

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